La movilidad sostenible ha llegado para quedarse, como las mascarillas. Lo hacen con una finalidad diferente, pero con un objetivo común: la salud. Si las mascarillas están para proteger nuestra salud, la movilidad sostenible llega para cuidar la salud del planeta y favorecer un transporte más respetuoso con el medio ambiente.
Es ahí donde juega un papel fundamental el funcionamiento de las bicicletas eléctricas, también llamadas e-bike por el inglés electric bike. Seguro que las has visto ya en tu ciudad, ¿verdad? Son varias empresas las que las han puesto en marcha y su uso está cada vez más extendido en la población.
Pero… ¿cómo funcionan las bicis eléctricas? ¿Puede equipararse al funcionamiento de los coches eléctricos? ¿Qué ventajas y desventajas podemos encontrar en las bicicletas eléctricas?
Las bicicletas eléctricas funcionan gracias a un motor eléctrico que ayuda a que el pedaleo sea mucho más suave y ágil. Eso sí, no implica que la persona tenga que dejar de pedalear, ya que el motor no sustituye la tracción humana.
Es decir, el motor de una bici eléctrica sólo se activa una vez comienza el pedaleo. De lo contrario, no entra en escena, dejando toda la movilidad al pedaleo de la tracción humana. Así, queda claro que una bici eléctrica no es como una moto, ya que mantiene la esencia de una bicicleta.
El motor de la bici eléctrica tiene su fuente de energía en una batería recargable y en función de su capacidad enérgica, tendrán más o menos autonomía. Se cargan en la corriente eléctrica durante un tiempo determinado y tras ello, permiten una travesía mayor o menor. En eso sí puede asemejarse al funcionamiento y la autonomía de los coches eléctricos.
Existen proyectos, como B-RUTAL, en el que han implantado unas placas solares para favorecer esta recarga de la batería de la bici eléctrica. Con esta iniciativa, además de potenciar el uso de este tipo de transporte para una movilidad sostenible, Marcos y Pedro, buscan dar visibilidad a las zonas despobladas de Aragón recorriendo más de 1000 kilómetros en un mes. ¡Menuda aventura!
Aunque la bici tenga un motor eléctrico, no se apoya en las normas de circulación del resto de vehículos. Sí sigue las de las bicicletas, y lo más importante que debes saber, es que, en un primer momento, están pensadas para la movilidad urbana, es decir, para conducir por la ciudad.
Se deben cumplir todas las normas de circulación pensadas para los ciclistas, como tener presentes las maniobras para señalizar en bicicleta o circular por los carriles diseñados por y para ellas. También va a ser fundamental mantener la distancia mínima de seguridad, sobre todo cuando no haya un carril bici por el que moverte.
El casco no puede pasar desapercibido, como la obligatoriedad de llevar cascos para moto, y si sales con tu bici eléctrica cuando ha caído la noche, es recomendable que utilices algún elemento de señalización lumínica, como un chaleco reflectante. De esta manera, sabrás que el resto de conductores y presentes en la carretera te van a poder ver a una distancia prudente.
Tras dejar claro que la seguridad en bicicleta eléctrica tiene que pasar por las mismas pautas que en una bicicleta normal, nos adentramos en sus ventajas y desventajas frente a las bicis tradicionales. Una de sus ventajas ya la hemos comentado, y es que, al llevar este motor eléctrico, facilita el pedaleo y permite que ciertas cuestas no sean tan duras para las piernas del ciclista.
Si bien es cierto que se utilizan sobre todo para la ciudad -a través de distintas empresas que apuestan por este tipo de transporte urbano-, también se pueden ver en bicis de montaña, como las que han utilizado los chicos de B-RUTAL en su viaje. Es aquí donde más se va a notar esa ayuda eléctrica del motor de la bicicleta.
Con esto, todas aquellas personas que no estén familiarizadas con la bicicleta, pueden comenzar de forma más sencilla y sumarse a la pasión por el ciclismo.
Como desventaja principal, encontramos que las bicicletas eléctricas pesan un poco más que las tradicionales. El motivo es que, al peso de la estructura de la bici, hay que sumar la batería, que por pequeña que sea, siempre pesa un poco. Por eso, aunque el pedaleo sea más ligero gracias a la inercia eléctrica que ofrece el motor de la bici, esta va a pesar un poco más y se va a notar a la hora de pedalear. Eso sí, ¡nada imposible de mover!
Si en tu ciudad existe alguna plataforma que fomente el uso de las bicicletas eléctricas, te animamos a utilizarlas encarecidamente. No solo estarás apoyando un transporte más ecológico y sostenible en la ciudad. Tu metabolismo y condición física también se verán mejorados, así que… ¿por qué tardar más? ¡Súmate a utilizar bicicletas eléctricas para moverte!